jueves, noviembre 26, 2009

Sevilla [6-13/XII]

Avión. Cervecita en El Tremendo. Besar la mano de alguna imagen de la Virgen. Ir al Museo de Bellas Artes. Al archivo. A la biblioteca de la Universidad. Cruzar el puente. Pasear por los jardines del Alcázar. Por la Judería. Por el parque. Gozar misa en la capillita de San José. Espinacas con garbanzos en El Rinconcillo. Librerías. Los seises. Palmeras. Palmeras. Palmeras. Cervecita no importa dónde. Melva con pimientos. Puesta de Sol detrás de Triana. El río. Envidiar casas. Soñar otras vidas tras las fachadas. Patios. Cazón. Quedar con amigos. Estar solo. Caminar. Sentarme. Sentirme. Sentirlo. Avión.

domingo, noviembre 22, 2009

Expresión corporal

El vino bueno, querido,
también provoca un gran pedo.
Distinto, no te lo niego,
al del vino revenido.
Pero qué pedo, querido,
qué pedo. ¡Tremendo pedo!

domingo, noviembre 15, 2009

Libidown

Es la que más me gusta del grupito. Y, como suele suceder, la que menos me conviene por razones diversas. Pero eso no importa ahora. Sobre todo, a ella no le importa. El caso es que me gustaba su olor, su perfume. Hace poco la vi dos días seguidos. El primero se había puesto uno diferente, pero el segundo olía como de costumbre y se lo dije. Le dije que se lo pusiera siempre que viniera a vernos (no venía a verme a mí solo). Le pregunté cuál era. El de Jennifer López, contestó. Y todo se vino abajo.

martes, noviembre 03, 2009

Bye miau

Le ha dado ahora a Tristán por subirse a todos lados, en un arrebato místico. Un par de tardes me lo he encontrado sobre la mesa del comedor y a veces lo encuentro también en la librería. Él sabe que no me gusta que lo haga, así que apenas pronuncio su nombre ya se está bajando, y maúlla una palabrota de niño malo. En esta casa solitaria saber que hay alguien más es una alegría. Y por eso mismo es una pena que Tristán tenga que irse en unos días, en un par de semanas, cuando su dueña regrese de India (al parecer lo fino es India, no La India). Salvo que algún maestro con turbante la haya convencido de que el gato es malo para el alma, el gatito se irá. Y dejará cientos de pelitos que, trenzados en la ropa o en el sofá, me recordarán que durante unos meses tuve de quién despedirme al salir de casa.

jueves, octubre 22, 2009

Bach [en un concierto de]

.
ORGÁNICO El organista suda.

VALIENTE El organista se da a la fuga.

VENIAL Pequeña tocata.

SONATINA Catarrito.

CONCIERTO
En clave de sol
bandadas de corcheas
revolotean.

PARTITURA
Dorremifasol
lasidoremifasol.
Tralará. Chin pún.

martes, octubre 20, 2009

Maramamiau

Desde la penumbra, Tristán me mira con sus ojos luminosos y ultramodernos. Apenas gira la cabeza, queda su silueta a contraluz, elegante y egipcia, como una figura expuesta en el Louvre. Luego se acerca a mí, hasta el presente. Pero no sé si regresa al pasado o si acaba de escaparse de la tumba de un faraón. Maúlla. Probablemente tiene la respuesta.

lunes, octubre 19, 2009

Plaza de Weyler

Aquí, en esta misma mesa, no hace tanto estaba triste. Más triste que esta tarde nueva de otoño y que otras tardes. Hace 27ºC a la sombra de los árboles; estoy solo aquí sentado y hoy no parece tan grave. Tal vez cuando me levante o cuando el cigarro se apague... Pero ahora entre la gente, entre el ruido de las calles, siento una paz imprecisa que me permite pensarte. Cae el agua de la fuente de mármol. Cae la tarde. Oscurece y sigue haciendo 27ºC. A la sombra de los árboles.

jueves, octubre 15, 2009

Introito

Me da vergüenza, Señor, contarte esto. A ti que ya lo sabes, porque sabes todo. Y sin embargo, Señor, me da vergüenza.

jueves, octubre 08, 2009

Lo que no se comunica (2)

He tenido muy presente la frase —Lo que no se comunica, se padece— estos días, y debe reconocerse que es, al menos, resultona. Viniendo de un psiquiatra, además, profiláctica. Pero tiene sus matices. No me dijo Lo que no se me comunica, se padece; así que me siento aliviado porque no le he contado todo durante la terapia: por pudor, por creerlo innecesario o por ignorarlo. No es lo mismo silenciar que esconder, y yo siento que no he escondido nada. Hace un par de días vi una película italiana conmovedora, La bestia nel cuore*, y me llamó la atención esta frase, en medio de mis cavilaciones sobre el tema: Las cosas que escondemos son las únicas que dicen lo que somos. ¿Y si no escondemos nada? ¿Y si creemos que Alguien lo conoce todo? ¿Y si, como yo, nos armamos de valor y en voz baja le decimos lo que no le contamos al psiquiatra?

* 1 En inglés se tituló Don't tell.
*.2 Guapísima, de nuevo, Giovanna Mezzogiorno.

lunes, octubre 05, 2009

Lo que no se comunica

Hoy, seis meses después, el psiquiatra me ha bajado la medicación. Me acuerdo perfectamente de lo mal que estaba aquel día —un Viernes de Dolores— y cómo entonces me pareció imposible que fuera a recuperarme, a recuperar cierta paz, cierta confianza, cierta humildad. Ha pasado el tiempo, he sido obediente, he sido ayudado y me he dejado ayudar. Poco a poco el fango se ha convertido en un pequeño jardín; y queda tanto por hacer… En la sesión de hoy el médico dijo una frase —no sé si suya o aprendida— que creo que no voy a olvidar: Lo que no se comunica, se padece.

domingo, octubre 04, 2009

Soldado

La batalla parece perdida. Tengo en contra a los guardianes de la ortografía y a las fuerzas de la costumbre; y a mi favor, a los astros y al sentido común. ¿Por qué se escriben sol y luna sin mayúscula inicial? En su Diccionario Panhispánico de Dudas la Real Academia Española recoge que se escriben con mayúscula
los nombres de galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y satélites: la Vía Láctea, la Osa Mayor, la Estrella Polar, Venus, Ganimedes. Las palabras Sol y Luna solo suelen escribirse con mayúscula inicial en textos científicos de temática astronómica, en los que designan los respectivos astros (...) pero, excepto en este tipo de textos, se escriben normalmente con minúscula.
Comprendo que Sol y Luna sean excepciones, pero no para rebajarlos. Deberían existir las supermayúsculas para ciertas palabras: Dios, Madre, Amor, Amistad, Poesía, Verdad... Sol y Luna. Yo me resisto, como un soldado valiente, y seguiré escribiendo Sol y Luna. Y ya me pensaré si a partir de ahora la Real Academia Española será para mí la real academia española.

martes, septiembre 29, 2009

Snooze

Ayer fue el último día de las becarias y coincidió que, como el sábado había sido mi [35] cumpleaños, llevé como de costumbre una bandeja de dulces al trabajo. Así que a media mañana celebramos una breve fiesta nostálgica; sopladas las velas, me sorprendieron con unos regalos: un jersey verde y un despertador. Sabían ellas que hace algunas semanas, al hacer la cama y extender las sábanas, mi antiguo despertador voló desde la mesilla de noche por los aires hasta romperse contra el suelo. El nuevo tiene la función snooze, eso que permite posponer su soniquete —y el sueño— cinco minutitos más. En cierto modo, cada nuevo día es como esos cinco minutitos; y cada amanecer el tititití-tititití-tititití.

jueves, septiembre 24, 2009

Miau

Me veo hablando solo con el gato y no me siento tan loco como alguna vez supuse estar a mi edad, ya respetable. Disculpo que entre en casa con las patas sucias y que deje huellas sobre el piso limpio, que haya malogrado alguna cala recién plantada, y disculpo también que cuando tenga hambre maúlle y me mire con sus ojos de gato. Es extraño estar semiacompañado por un animal que parece apreciarme, que conoce mis horarios, que me mira desnudo, que despierta si estornudo, que va y viene cuando quiere... Está y no está, como un fantasma; y en ese sentido, podría llamarse Esperanza —si fuera gata— o Recuerdo, o Amor: porque hace cosquillas en la barriga y porque a veces clava sus pequeñas uñas certeramente sobre la ropa. Y produce entonces un placer muy raro, un vete de aquí pero no te vayas. Como está de paso, paso de pensarlo; pero qué pensaría —yo— de mí, de mi vida, si me viera hablando, solo, con un gato.

domingo, septiembre 20, 2009

Estaciones

Con qué felicidad he escuchado esta tarde las gotas de lluvia sobre la claraboya, como si el otoño estuviera tocando con las uñas en los cristales. Atrás queda el verano con sus calores y tantas virtudes que, sin duda, tiene; pero yo prefiero los colores del otoño —dorados hasta apagarse como la plata vieja— y el fresco de estos tres meses que acabarán un poco antes que el año. Así, extendidos como una alfombra, los veo ahora; y me las prometo muy felices con las noches cada vez más tempranas, con volver a Andalucía tal vez en noviembre, con estrenar edad —35— dentro de pocos días... En el fondo da igual: el presente es la única estación.

lunes, septiembre 14, 2009

Días geniales

Estos días geniales son, en buena medida, los que sobreviven al olvido. Podría pensarse que están en rojo en los calendarios por tantas emociones acumuladas durante años; o quizá el encarnado advierta sobre sus peligros, como una alarma gráfica. Aunque lo más probable es lo más sencillo: el rojo contrasta con el negro de los días de diario, lo que esconde una triste visión de lo cotidiano, de esos denostados lunes al Sol.

O a la Luna, como la de esta noche, que acompañará desde su trono la procesión del Cristo. Como siempre, saldré a su encuentro y veré pasar delante de mí los cirios encendidos, el paso y la cruz de plata, el Señor muerto, la banda de música... Y así, de espaldas ante la torre negra de mis campanadas infantiles, le pediré que no me falte nunca esta fe minúscula, como la simple cabeza de una cerilla, capaz de provocar un castillo de fuegos espirituales.