lunes, julio 27, 2009
Bajo la higuera
Me dijo hoy mi tía Marisa que el verano es para estar debajo de una higuera, y pienso que no le falta razón. Es una verdadera maravilla su olor (el de las higueras) en esta época del año y sus hojas parecen recias y frescas. Sin embargo toca padecer este calor envolvente, por fortuna suavizado aquí de noche por un vientecillo reparador. Del primer —y de momento único— baño marino del verano conservo algunos granitos de arena en la bañera, en el suelo y en la mochila. Fue un baño sereno y largo: el océano fue acogedor y yo me dejé hacer. Aquella tarde todo fue lento y me dio tiempo de: ir al dentista, bajar al Puerto, aparcar, ir a la playa, bañarme, secarme al Sol, ir a misa, dar una vuelta, encontrarme con un amigo con el que había quedado, volver al coche y regresar. Junto al mar, desde la orilla, las montañas se veían nítidas y sobre ellas el Teide inmenso. La vida misma.
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4 comentarios:
La higuera da un olor maravilloso. Hay un par de perfumes que intentan captarlo, es la última moda "perfumera", pero al final es mejor la siesta debajo de la higuera.
Que tengas un buen verano.
Me traes recuerdos infantiles de una higuera llena de higos, y del atracón correspondiente, jamás volví a comer fruta tan dulce.
Un saludo
Y yo, que de niña estaba todo el día en la higuera, como decía mi profesora...
Las siestas bajo una higuera suelen ser especialmente reconfortantes, como bien apuntó Aurora.
Saludos veraniegos.
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