martes, mayo 25, 2010

Paraísos

Aunque con los años se me ha pasado un poco el entusiasmo, puedo repetirme ahora aquello de mañana estarás conmigo en el paraíso. Sevilla lo sigue siendo para mí para mi realidad y mi deseo, un paraíso al alcance de la mano, a dos horas y unos euros de avión. Apenas unos días, hasta el domingo, suficientes para ver los murillos de la exposición que está a punto de clausurarse, para darme mis paseos pacientes de jubilado, para ver a los amigos, y para —supongo— pasar calor; así me sentarán mejor las cervecitas. Habrá tiempo también para buscar a Dios en sus iglesias, oasis acogedores, que es tal vez a lo que en realidad vaya sin que lo sepa nadie. Ni yo mismo.

1 comentarios:

Dama dijo...

Tremendo siempre.

Bienvenido al paraíso.