En el bar donde tomo café por la mañana la camarera, antes antipática, está ahora risueña. Quizá se ha echado novio, apuntó una compañera. O lo han dejado, dije yo. Nunca se sabe. Porque hay relaciones, como la mía con la tesis, que cuando acaban merecen celebrarse. Eso es, literalmente, acabar bien.
El café matutino y la continua actividad me mantienen despierto hasta bien tarde. A eso de las once de la noche me estiro en el sofá para ver al menos un capítulo de mi serie de este verano: Mad Men. Por las tardes, mientras tecleo nombres y palabras barrocas escucho a Mayte Martín en Spotify. Ella canta mi canción del verano: Por la mar chica del puerto. [Aquí en Youtube].
1 comentarios:
Me gusta cómo cuentas tus veranos. Recuerdo una entrada antigua que terminaba diciendo: "Luego amanece".
Enhorabuena por lo de la tesis. Ánimo. Un fuerte abrazo, Carlos.
Publicar un comentario en la entrada