viernes, agosto 27, 2010

Agosto

A este paso se me acaba agosto sin escribir aquí, y no quiero que al margen, en la relación de meses de cada año, agosto de 2010 no aparezca y parezca que nunca existió. Ni he tenido vacaciones ni he metido el pie en el agua del mar. Tras volver del trabajo, me he encerrado cada tarde con/contra la tesis que, esta vez sí, estoy a punto de concluir (punto aquí significa dos meses o dos meses y medio). De resto, agosto es un mes como los otros y tampoco da más de sí.

En el bar donde tomo café por la mañana la camarera, antes antipática, está ahora risueña. Quizá se ha echado novio, apuntó una compañera. O lo han dejado, dije yo. Nunca se sabe. Porque hay relaciones, como la mía con la tesis, que cuando acaban merecen celebrarse. Eso es, literalmente, acabar bien.

El café matutino y la continua actividad me mantienen despierto hasta bien tarde. A eso de las once de la noche me estiro en el sofá para ver al menos un capítulo de mi serie de este verano: Mad Men. Por las tardes, mientras tecleo nombres y palabras barrocas escucho a Mayte Martín en Spotify. Ella canta mi canción del verano: Por la mar chica del puerto. [Aquí en Youtube].

1 comentarios:

marcos dijo...

Me gusta cómo cuentas tus veranos. Recuerdo una entrada antigua que terminaba diciendo: "Luego amanece".

Enhorabuena por lo de la tesis. Ánimo. Un fuerte abrazo, Carlos.