Yo tenía miedo de ver a mi abuela muerta, y de que el último recuerdo en vida —el último beso, la última mirada— fuera triste. Ahora, un día después, son tantas y tan intensas las imágenes que lamentaría habérmelas perdido. O no haber besado su cuerpo ya sin vida, no haber llorado todo lo que he llorado. Prodigiosa e inesperadamente me veo, cada vez con más claridad, paseando de pequeño junto a mis abuelos desde la playa hasta el faro, el viento despeinándola a ella. Y siento que fuimos felices. Lo siento mucho.
martes, enero 11, 2011
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7 comentarios:
Mi más sincero pésame. Y un abrazo fuerte, Carlos.
Lo siento, Carlos.
Lo siento...de verdad...pero me alegro de que tu valentía sea el marco que encuadre ya para siempre los recuerdos y las imágenes de estos días...qué ligera se habrá sentido ella en esta última subida hacia el faro, hacia la luz que no se apaga...aunque habrá echado de menos tu mano, la mano dócil de niño que se deja encerrar en otra más sabia para que le guíen, para que le ayuden a seguir caminando....hasta el faro. Un abrazo
Sentir mucho. Qué homenaje y qué privilegio. Un abrazo muy fuerte.
Imagínate cuánta envidia me da ese sentir tanto, a mi, que no he conocido a ninguno de mis abuelos porque murieron antes de que yo naciera.
Lo siento de veras...
Gracias a todos.
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