miércoles, abril 27, 2011

La vida

No soy un niño. Tampoco una niña. Quiero decir que no soy tan joven. Pero no me parece tarde para haber intuido —tal vez, la antesala de saber— que lo importante es la vida. No el amor ni el desamor, sino la vida. No la amistad ni la pérdida, sino la vida. No el placer ni el dolor: la vida. Ni el éxito ni el fracaso. Por encima de las batallas cotidianas o, mejor, haciéndolas posibles: la vida. Y no es una tontería. Hace no tanto pensaba en la muerte, que es lo mismo que no pensar en la vida. Es sólo una intuición, un indicio. Todo está oscuro. Cantan las ranas y algunos perros, a lo lejos, lloran. Desde la terraza veo palmeras dormidas y estrellas en el cielo. Parece mentira, pero estamos vivos. Estoy vivo.

1 comentarios:

marcos dijo...

Vengo de pasar tres días en Sevilla. He recordado tus entradas y tus fotos sobre Sevilla. ¡Claro que estamos vivos! Con el recuerdo de Sevilla, un saludo.