lunes, mayo 09, 2011

Smoke

Siempre hay un problema por el que encender un pitillo. A solas. De noche. Una luz, primero; un fogonazo. Luego, poco a poco, la pena se hace humo. Vuela. Ni se crea ni se destruye: vuela. Tampoco desaparece. Entre los labios y al aire, te invoco, y muero en cada expiración. Me acostumbré a hablarte así, en silencio y en ausencia. Y al apagarse, cuando queda solo la colilla, compruebo que todo sigue igual. Sin luz. Con esperanza. Sin ti.

3 comentarios:

Mario Quintana dijo...

Desconfía de los que no fuman: no tienen vida interior, no tiene sentimientos. El cigarro es una manera disfrazada de suspirar…

Anónimo dijo...

Por si alguna noche el humo o la esperanza no bastan para franquear las sombras:

"Un día nos veremos al otro lado de la sombra del sueño.Vendrán a ti mis ojos y mis manos y estarás y estaremos como si siempre hubiéramos estado al otro lado de la sombra del sueño"

José Ángel Valente — Canción para franquear la sombra (Interior con figuras, 1973–76)

Carlos RM dijo...

Enormes estos dos comentarios. Gracias. [Suspiro]