En el sueño no parecía él y, además, era más bajito. Y no es porque me haya olvidado de su aspecto, después de varios meses ausente de mi vida. Incluso soñando, sigue uno sufriendo y siendo creativo. Ha sido mi manera de decir: No te conozco. O, peor: No te conocía.
martes, junio 07, 2011
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2 comentarios:
Es un microcuento (o un microapunte biográfico) estupendo. Qué deslumbrante final.
O también: No eras para tanto.
A veces es en la realidad donde las cosas no parecen ellas. A veces en sueños vemos mejor.
Un abrazo.
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