«Por entonces contaba yo con una edad —treinta y dos años— en la que, tras haber tenido suerte con tres o cuatro novelas ligeras, no parecía absurdo, o al menos a mí no me lo parecía, buscar un empeño vital adecuado (más tarde, uno aprende que la vida en sí misma ya es un empeño suficiente)».
~ Evelyn Waugh: Viaje a los Santos Lugares. Barcelona: Elba, 2011, p. 32.
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